El Protocolo en la Diplomacia de Hoy

 

Por Manuel Morales Lama

Aunque adaptadas a los ritmos y a las costumbres de este tiempo, las respuestas que aporta el protocolo a las numerosas y en cierta forma delicadas cuestiones que plantean las relaciones entre los Estados, forman un conjunto de normas y procedimientos cuya significación se olvida a menudo, pero su incumplimiento se hace notar (J. Serres).
  Diplomacia es un término que ha sido utilizado frecuentemente en el lenguaje cotidiano con diversos significados.  Se suele emplear como sinónimo de protocolo, de política internacional, de negociación, de astucia, de habilidad (para expresarse o actuar), pero también de disimulación y de  “cortesanía”  aparente e interesada.
  Sin embargo, la diplomacia es propiamente el instrumento de ejecución de la política exterior del Estado.  La diplomacia viene a constituir “La parte más noble del derecho diplomático”.  Este último, como es sabido, es la rama del derecho internacional público que regula el status diplomático así como las relaciones que se crean entre Estados o de éstos con otros sujetos de  derecho internacional (como los organismos internacionales).
  Indudablemente el ceremonial público y el protocolo de Estado son temas del derecho diplomático, que establecen formalidades que son tan útiles como necesarias, para ese ejercicio, pero no son de los temas primordiales del mismo, y jamás  podrán ser, ni han sido nunca su universo exclusivo.
  Entendiéndose por ceremonial el conjunto de normas del derecho convencional y la costumbre que reglamentan las formalidades que deben observar las naciones en las actividades oficiales públicas, respetando la igualdad jurídica y recíproca de los Estados.  Este, desde un punto de vista didáctico, suele clasificarse en ceremonial de Estado o de Corte, ceremonial diplomático y ceremonial de cancillería. Contrariamente a lo que pudiera pensarse, éste último se refiere exclusivamente a las formalidades de la correspondencia en este ámbito, así como a las de actos internacionales.  
    En ese contexto, téngase presente, que protocolo es un concepto estrechamente conexo con el anterior;  se refiere al fiel ordenamiento de las normas preestablecidas y conocidas del ceremonial y al debido control de la ejecución de su procedimiento.  Ahora bien, etiqueta social es un concepto íntimamente relacionado con el ceremonial y el  protocolo, pero en sentido estricto no forma parte del derecho diplomático, es más bien un arte sin mayores pretensiones académicas. El término etiqueta se refiere a la manera de aplicar los usos, formas, estilos y costumbres que se deben observar y guardar tanto en las actividades sociales privadas formales, en  los actos públicos  solemnes, así como en las casas reales. Conceptualizados de esta forma el ceremonial, el protocolo y la etiqueta han constituido tradicionalmente el medio más adecuado para el correcto manejo de las actividades formales de los seres humanos, puesto que  sus principios, normas y procedimientos han permitido su cabal ordenamiento.
  En lo concerniente al protocolo de Estado, conviene recordar que en éste existen aspectos cuya ejecución corresponde exclusivamente a las Fuerzas Armadas, los cuales han sido denominados por determinados autores, protocolo militar. Sin embargo, el término no ha tenido la aceptación esperada entre los internacionalistas. De igual forma ocurre con otros términos de gran utilidad didáctica usados esencialmente con fines prácticos para puntualizar algunas de las áreas del protocolo de Estado (o simplemente del protocolo) como son protocolo de cumbres o también protocolo oficial. No obstante, esta última expresión debía tener mayores cuestionamientos, coinciden en afirmar varios autores, puesto que su aceptación formal implicaría reconocer la existencia de un protocolo no oficial.
  En el ámbito del derecho internacional, el término protocolo tiene otras acepciones.  Se denomina protocolo a algunos tratados internacionales, generalmente por ser complementarios o modificativos de otros, a veces, porque versan sobre materias que no se consideran de mayor importancia e incluso, simplemente por su brevedad, no obstante el llamarle protocolo, no le resta valor a estos compromisos de carácter internacional. También se llama protocolo a los anexos de un  tratado.  Por otro lado, existe el llamado protocolo notarial consular que está compuesto por las matrices de las escrituras públicas y actos que han sido autorizados por el jefe de la oficina consular en funciones de notario, reconocidos en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares y las leyes nacionales.
  Resta señalar que algunos editores con fines mercadológicos tienden a utilizar expresiones como las siguientes: protocolo en los negocios, protocolo en el hogar o bien, protocolo en la oficina, entre otros, para titular libros cuyo contenido corresponde por lo general a la etiqueta social y a las buenas maneras.  Sin embargo, el uso del término protocolo, de esta forma, es obviamente incorrecto, a menos que se le quiera dar un alcance eminentemente semántico.

            

El Autor es Premio Nacional de Didáctica, Diplomático de Carrera y Actual Embajador  de Republica Dominicana en Brasil
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