Las negociaciones internacionales hoy

 

Por Manuel Morales Lama

    

En el ámbito de la globalización, fenómeno que ha caracterizado en los últimos años al escenario internacional, las negociaciones internacionales se han convertido en uno de los procedimientos que mayor interés ha despertado. Esto se debe a la trascendencia de los temas que recientemente han estado sujetos a procesos de ese carácter. En el campo económico, las negociaciones han adquirido una relevancia sin precedente, sobre todo en el caso de países que han otorgado alta prioridad a la consecución de sus objetivos de desarrollo y crecimiento económico, y consecuentemente a su vinculación económica con el exterior, para lo cual la  negociación es un instrumento insustituible (J. Zarco).
 
Sin duda, la economía mundial y, en general, el entorno internacional han experimentado enormes transformaciones.  Los procesos gemelos de globalización y de crecientes innovaciones tecnológicas han dado lugar a una intensificación de las relaciones entre los distintos miembros de la comunidad internacional, acelerando los esquemas de integración política y económica y multiplicando los marcos normativos y foros de negociación y de consulta internacionales: “Las grandes transformaciones que estos procesos han generado en el escenario internacional conducen a redefinir la inserción del país en el nuevo sistema mundial y, por ende, a replantear el esquema, en determinada medida, tradicional, para la ejecución de la diplomacia” (A. Gurría).
 
Esta nueva dinámica -añade el autor- ha traído aparejada una mayor complejidad en las negociaciones internacionales. Así, por ejemplo, la creciente especialización y la tendencia hacia un enfoque más interdisciplinario en la labor diplomática ñcomo consecuencia de la ampliación y diversificación de los temas de la agenda internacional- coinciden, en forma paradójica, con la creciente dificultad para deslindar las esferas económica, política, jurídica y social en cualquier negociación.  “Es por ello que el perfil del actual negociador diplomático debe incluir, en adición al talento y al profundo conocimiento de la realidad nacional e internacional, una creciente especialización en determinadas áreas.  Asimismo debe contar en sus permanentes actualizaciones con la rigurosa reflexión teórica de los académicos, en el área, y de la invaluable experiencia práctica de los negociadores profesionales en ejercicio”.
 
No hay que olvidar, conforme a una síntesis de textos de autores contemporáneos, que el negociador de cualquier área, y particularmente el diplomático, debe estar atento a todas las posibles interpretaciones de su comportamiento. Igualmente, debe estar consciente de que es representante de una entidad original frente a interlocutores, a los cuales habría de reconocerles el mismo carácter, y a cuya dignidad tiene que mostrarse atento. Naturalmente, la dinámica del trabajo del negociador diplomático de hoy, en modo alguno, puede estar reñida con la necesaria firmeza en la defensa de los intereses  del propio Estado, pero siempre ésta debe ser realizada con el tacto y la altura requerida, cuando ello corresponda. Lo que suele garantizar la eficacia de las gestiones en este ámbito, en adición al “respeto escrupuloso y constante de las reglas que presiden el desarrollo de las relaciones entre los miembros de una comunidad internacional tan compleja como la actual” (CIJ), son los vastos conocimientos en los asuntos internacionales, constantemente actualizados y, asimismo, la debida experiencia en esta área específica. Esto permite el manejo, con el tacto y la destreza requerida, de los principios, normas y procedimientos, que rigen este ejercicio.    Téngase presente, que la negociación puede ser oficial u oficiosa, de acuerdo a que los representantes actúen formalmente o no en nombre de sus respectivos Estados, “la primera compromete a su actor y a su Mandatario, mientras que la segunda informa sin comprometer”. Igualmente, una negociación confidencial o secreta es la que sea oficial u oficiosa-  compromete a las partes a mantener en reserva su objetivo y desarrollo. 
 
Es privada la que se efectúa al margen de toda relación oficial y puede servir para preparar negociaciones oficiales, oficiosas o confidenciales.  Se clasifica asimismo, de conformidad con su forma, en verbal, escrita y mixta (J. Pérez de Cuellar).       
 
Recuérdese, finalmente, que la negociación, como actividad formal, nace y se desarrolla en el ejercicio diplomático y es en la actualidad el procedimiento diplomático por antonomasia. Las negociaciones pueden encaminarse a concluir compromisos internacionales, a establecer normas internacionales, a incrementar el entendido político, económico, jurídico, social entre los gobiernos, o bien a afianzar sus relaciones amistosas y, sobre todo, son un medio esencial para prevenir o solucionar situaciones conflictivas o bien controversiales en este ámbito.


El Autor es Premio Nacional de Didáctica, Diplomático de Carrera y Actual Embajador  de Republica Dominicana en Brasil
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