Rol de los agregados en la diplomacia hoy

 


 

Por Manuel Morales Lama - 06/02/2012

En el marco de las relaciones diplomáticas, el término agregado que había sido utilizado “históricamente” para denominar la categoría inferior de los miembros del personal diplomático de una misión, actualmente, sin embargo, cuenta con una aplicación de mayor importancia, de naturaleza eminentemente técnica. En ese sentido, el uso más generalizado hoy del vocablo agregado es para referirse a la labor de “especialistas o expertos” en áreas específicas relacionadas con el ejercicio diplomático.


Tal categoría de funcionarios que en determinados países se les denomina con el término francés ‘attaché’, según su especialidad pueden clasificarse en: “económico y comercial”, de prensa, cultural, turístico, financiero, agrícola y, asimismo, de defensa (militar), laboral, entre otros.  


Es oportuno recordar que la inclusión de agregados en las misiones diplomáticas, e igualmente las diversas especialidades y el número de éstos, lo suele determinar, en adición al principio de la reciprocidad, el nivel y las particulares características de los vínculos entre ambos Estados involucrados (acreditante y receptor).


Al respecto debe resaltarse que cuando especialistas de renombre en su área son designados para estas labores, en ciertas naciones suele concedérseles el rango de “consejero técnico”, con el propósito de conferirle “mayor relevancia” a su labor. Entre éstos se podría contar con consejeros comerciales, de prensa o culturales tal como sucede con los agregados.


En igual dirección por su particular importancia, debemos referirnos a tres de las especialidades que corresponden a la categoría de agregados. Son éstos los de prensa, “económicos y comerciales”, y de defensa (militares).


La inclusión de “periodistas profesionales” como consejeros o agregados en las misiones diplomáticas ha adquirido una particular importancia, especialmente cuando éstos colaboran en la dinámica de gestiones que corresponden a la denominada “diplomacia pública”. De esa manera laboran estrechamente vinculados con funcionarios diplomáticos que “suelen ser” expertos en esa modalidad de diplomacia. Recuérdese que la “diplomacia pública” está constituida  básicamente por una serie de iniciativas destinadas a influir en la opinión pública en el exterior, procurando obtener un “capital de simpatías” susceptible de dar eficacia a esenciales acciones de la política exterior.


No obstante, las labores de los agregados (o consejeros) de prensa para determinados países han tenido siempre un especial carácter, porque éstos siguiendo los respectivos lineamientos, podrían convenientemente coadyuvar con lo relativo a la salvaguarda y promoción de los intereses, imagen y prestigio del país (acreditante), que son labores fundamentales para el ejercicio contemporáneo de la diplomacia profesional.


En lo concerniente al agregado (o consejero) “económico y comercial”, dependiendo de las características del país y del tamaño de la embajada en que laboran, como sucede con los agregados de otras especialidades, podrían estar al frente de una sección de la misión diplomática, que puede denominarse oficina o agregaduría, que si bien, evidentemente, suele ocuparse de los asuntos económicos y comerciales, podría encargarse también de los asuntos financieros. Su trabajo consiste, en esencia, en fundamentales labores de promoción, análisis y evaluación, asimismo, en el “marco de su competencia”  asumen las responsabilidades de “informar, asistir y asesorar”.


En lo relativo a los agregados de defensa (militares), éstos tienen particularidades que no son aplicables a los demás agregados. Hay países que requieren la “solicitud y concesión” del correspondiente beneplácito, previo a las gestiones de acreditación de estos agregados (de defensa, militares, de las fuerzas armadas, del ejército nacional, navales y de aeronáutica o “aéreo”). Así lo hacen: Estados Unidos, España y Brasil entre otros. En estos casos debe tenerse presente que el nombramiento de “militares activos” en una misión diplomática que no sea como agregado, sino en otras posiciones diplomáticas “que no requieran solicitud de beneplácito”, podría tomarse como una forma de “evasión” de ese requerimiento (particularmente cuando hay razones para ello) e incluso el Estado receptor podría percibirlo, en casos extremos, como un “gesto no amistoso”. Recuérdese, asimismo, que los agregados militares no suelen acreditarse como encargados de negocios “ad interim”.


Hoy los agregados militares suelen ser escogidos, o recomendados, por sus respectivos estados mayores, o bien por el ministerio correspondiente. Esto también sucede con otros agregados y los ministerios vinculados al tema de su especialidad, pero tales agregados tienen que estar “sujetos en el desempeño de sus funciones, a la autoridad del jefe de misión” correspondiente, como los demás miembros del personal diplomático de la misión.


Cabe puntualizar, finalmente, que conforme a requerimientos contemporáneos, las funciones de determinadas categorías de agregados, como son los económicos y comerciales, tienden a redimensionarse, y en consecuencia determinados países han establecido “entrenamientos especiales” para ellos en aras de garantizar la efectividad de su labor. Evidentemente esta dinámica corresponde a una diplomacia sustentada en consistentes fundamentos, que consecuentemente tiene objetivos “claros y precisos” en función de los intereses fundamentales de la nación.

 



El autor es Presidente del Instituto Hispano Luso Americano de Derecho Internacional  y Grande Oficial de la Orden del Merito Consular.

 

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