ALBANIA: COEXISTENCIA DE SU HABER ANTIGUO Y MODERNO


 

Por Edmond Trako

Los albaneses son uno de los pueblos más antiguos del Europa pero la historia nos sonrió raramente. Nuestra nación, durante su historia a través de los siglos y de los milenios sufrió grandes traumas y dramas, ocupaciones, racismos anti albaneses y en fin una dictadura feroz.

 

Albania y el pueblo albanés tienen su raíces profundamente arraigado en la historia. La Albania actual remonta sus orígenes al antiguo Reino de Iliria, anterior incluso a la grandiosa civilización helénica, de la que después será parte. Diversos grupos étnicos ocupan su territorio, que corresponde a los de Albania, Dalmacia, Croacia, Bosnia- Herzegovina, Montenegro y parte de Serbia. Los antecesores de los albaneses son ilirios, que en la antigüedad vivían en un región que se extendía desde Danubio en el norte, hasta la bahía de Ambrakia en el sur, o sea en toda parte oeste de los Balcanes. Su capital fue Shkodra o Scutari, ciudad hoy situada en la parte norte de Albania. La cultura ilírica según hallazgos arqueológicos se formó en el fin de la época del bronce.

 

En el mismo tiempo en la parte este de los Balcanes vivían los tracios y en el sur los antiguos griegos. En el siglo VII A.C. los griegos tuvieron colonias establecidas en territorio de Iliria. El último rey de Iliria fue Gentius, que cayó cautivo de Roma en le año 165 A.C. Los antiguos ilirios han tenido un papel histórico muy activo en los acontecimientos del mediterráneo de aquel tiempo. Las luchas frecuentes entre si y también con otros pueblos fomentaron alianzas de varios tribus ilíricos. En siglo IV A.C. se crearon los primeros reinados. Es conocido el reino de los Dardanos (en Kosova de hoy), los Enqueledas, Adrianos etc. Era el tiempo de la decadencia de los ciudades estado del período helénico, el fortalecimiento del reino de Macedonia y de los grandes conquistas del Alejandro “El Magno”.

 

En el mismo tiempo se fortalecía el Imperio Romano. Después del siglo IV A.C. los romanos expandieron gradualmente su poder hasta el siglo III A.C. cuando conquistaron toda la península. El rápido desarrollo de los reinos ilirios junto con otros reinados de aquel tiempo, preocupaba a Roma que pretendía extender su control hacia el Mar Adriático. La competencia de los reinos iliricos entre si y hacia otras monarquías helénicas les había debilitado mucho. Iniciaron así las guerras iliro-romanas. Se conocen dos grandes guerras. La última terminó en el año 168 A.C. con la victoria del Imperio Romano. Las consecuencias fueron desastrosas para los ilirios. Ciudades y pueblos enteros fueron saqueados. Miles de seres humanos se transformaron en esclavos. La dominación romana continuó por 5 siglos y medio. Bajo la dominación romana hubo varios emperadores de origen ilirio, como, Gayo, Decio, Claudio, Gothicus, Aureliano, Probus, Diocleciano, Justiano, Anastasio y Constantino el Grande. Roma dividió a Iliria en regiones administrativas pequeñas para dominarla más fácilmente y comenzó un proceso de romanización aunque sin éxito, porque los ilirios distinguidos como combatientes se opusieron a los romanos. Vale la pena mencionar en la historia del antigüedad la rebelación de los ilirios de los años 6-9 D.C. dirigida por Bato. La romanización fue afrontada mejor por las tribus de las montañas, quienes conservaron persistentemente los costumbres y tradiciones ilirios. Fueron los romanos los que poco a poco, abandonaron el nombre de Iliria y llamaron a la región por el de una de sus tribus, Albania.

 

En el año 395 cuando el Imperio Romano fue dividido, a Iliria le tocó estar formalmente por 9 siglos consecutivos, como una provincia limítrofe del Imperio Bizantino, de la cual dependía. Al inicio, la división influyó positivamente, porque siendo una provincia limítrofe del Imperio Romano y que relacionada el Occidente con el Oriente, se desarrolló el comercio en las ciudades de la costa. Este fenómeno fue temporario porque Iliria fue atacada por los tribus bárbaras, provenientes de la península apenina y de la costa dalmata. Eran los visigodos dirigido por Alarik, los cuales robaron y destruyeron todo. En el año 441 Dardania (Kosovo actual) fue invadida por los hunos y en el 461 por los astrogodos.

 

Durante los siglos VI y VII en los Balcanes vinieron desde norte los eslavos. Esto se acompañó con la esclavización de los territorios ilirios. Tal fenómeno tuvo características diferentes en el norte y en el sur de Iliria. En el norte el proceso era más furte. Así que mientras que los ilirios del norte fueron asimilados totalmente, los ilirios del sur resisterion. En el siglo IX - XI durante el reinado el rey Simeon, se extendió mucho el estado búlgaro, que llegó desde Mar Negro hasta el Mar Adriático ocupando casi todos los Balcanes.

 

Al comienzo del siglo XI este imperio fue vencido por el Bizancio, creando de tal manera una libertad más grande para los ilirios que ya son conocidos con el nombre de “albanos” uno de los tribus que vivía en Albania central de hoy. A la caida del Imperio Romano de Occidente, Albania pasó a ser parte del Imperio Bizantino, conservando por siglos una casi total autonomia, hasta el año 1388, en que los turcos otomanos ocupan los Balcanes.

 

Aprovenchando de la debilidad del Bizancio, los albaneses en este tiempo llegaron a fortalecer los principiados feudales. La más conocida era la del Albanoi en 1084, con centro en la ciudad de Durresi, principal puerto de Albania de hoy, que fue el núcleo del primer estado albanés conocido en aquel tiempo como el principado de Arber. Al inicio, el principado incluía la parte norteña de Albania de hoy, mientras que más tarde se amplió también en el sur. En este período el principado de Arber, inició sus lazos militares y comerciales con los reyes de Sicilia, Naples y con la República de Venecia. Al norte empezó a extenderse el Imperio Serbio que extendió su dominación en casi todo el territor de Albania de hoy. Sólo en la mitad del siglo XIV después de la muerte del emperador Stefan Dushan, el Imperio Serbio se deshizó.

Durante este período los feudales albaneses pudieron distanciarse completamente de los extranjeros y fundar sus independientes estados feudales. A mediados del siglo IX fueron creados algunos principiados independientes como la de los Balshaj con el centro Shkodra en el norte, la de los Topiaj con el centro Durres, la de los Muzakaj con el centro Berati, la de los Shpataj con el centro Arta, la de los Aranitis, Dukagjini, etc.

 

El desarrollo económico y politíco de los pricipiados fue interrupido en el fin del siglo XIV por la invasión otomana de los Balcanes. Desde este tiempo los albaneses afrontaron en muchas batallas los ejércitos de los turcos otomanos que habían comenzado a avanzar en los Balcanes. En el año 1389 ellos participaron masivamente en la Batalla del Campo de Kosovo al lado de los ejércitos serbios y otros pueblos balcánicos. Kosovo era el nombre de campo donde se desarrolló la batalla. Desde aquel tiempo por las dimensiones de la derrota del frente balcánico cambió el nombre de la antigua Dardania y toda la región empezaron a llamar Kosovo.

 

La primera manifestación de la conciencia nacional albanesa se veía en el siglo XV, cuando el Héroe Nacional de Albania, Jorge Castrioti, llamado Scanderbeg por los turcos, hijo de uno de los caudillos de un principiado feudal en Albania central, organizó “La Liga del Pueblo Albanés”. Esta Liga, bajo su dirección organizó la resistencia del pueblo albanés contra los otomanos durante 25 años consecutivos, desde 1444 hasta 1457. Jorge Castrioti, Scanderbeg (1405-1468) fue un gran estadista, estratega y destacado dirigente militar, y el verdadero campeón de la lucha por la autonomia y la libertad albanesa. Su padre, Gjon Kastrioti, era de una familia feudal que tenía feudos en Albania central. Después de la ocupación de Albania por el ejército otomano junto con dos hermanos Scanderbeg fue tomado como reo en Turquia. A pesar de esto, él no se separó de su familia que continuaba a tener influencia en Albania, porque independientemente de la ocupación otomana, la ocupación de aquel entonces, para tranquilizar la situación política, le permitió de conservar una parte de su propiedad.

 

En 1431, después de la derrota del ejército otomano en la batalla de Nish, Scanderbeg regresó a Kruja, ciudad en la parte central de Albania, lugar de su nacimiento y sede de su familia. Como diestro político llegó elaborar una clara estrategia y con su agilidad llegó a unir el ejécito y a los mandos particulares en un único mando. En 1444 en la ciudad de Lezha, norte de Albania el hizo posible la unión de los caudillos albaneses en una Asamblea, conocida con el nombre de la “Alianza de Lezha”. Esta, se considera la primera unión política de todos los albaneses y Scanderbeg, como el primer Rey de este nuevo estado.

Venciendo los desacuerdos entre los caudillos feudales que estaban acostumbrados dominar en sus principiados Albania llegó a tener un mando único, un comandante en jefe, una alianza de los albaneses como órgano político y un tesoro de guerra y de mantenimiento del ejército de Albania. Scanderbeg fue elegido Presidente de la Alianza y comandante en jefe del ejército. Como hábil político, Scanderbeg aprovechó de la confianza albanesa para su unión en un frente único anti otomano. El aprovechó, también de los lazos familiares, la psicologia, el nivel ecnómico y cultural del pueblo.

 

A través de las luchas y las victorias alcanzadas contra el ejército otomano que varios veces fueron dirigidas directamente por mismos Sultanes, Scanderbeg alcanzó vencer la psicologia del miedo y terror que había sembrado el ejército otomano y pudo detener el avance otomano hacía Italia. Este es uno de los logros fundamentales de Scanderbeg, en cuanto a salvación del cristianismo y por eso todavia el se conoce en Europa como “Cavallero del Cristianismo”.

 

Scanderbeg trató de crear un frente único europeo anti otomano junto con el destacado general húngaro Janosh Huniadi (1443-1444 y 1448-1456). En este sentido, Scanderbeg fue respaldado también por el Papa del Roma y reinado de Náples. Colaboró varias veces con la República de Venecia, colaboración que no siempre se lograba, debido a los intenciones que tenía dicha República. La resistencia victoriosa de más de 25 años de Jorge Castritoti Scanderbeg se convirtió en una inspiración para lo demás pueblos europeos.

 

El escudo de Castrioti con una ágila bicéfala en el fondo rojo, con el transcurso del tiempo se convirtió en la bandera nacional de Albania. Diez años después de la muerte de Jorge Castrioti (1468) cayeron también las últimas ciudades que fueron defendidas por los venecianos y a los principios del siglo XVI Albania cae definitivamente bajo dominación otomana.

 

El recuerdo de esta enorme lucha del pueblo albanés, del su príncipe Jorge Castritoti Scanderbeg, inspiró continuamente las generaciones en el combate contra los invasores otomanos. Dicha invasión duró hasta el siglo XX (1912), pero durante este tiempo se conocen muchas rebeliones de caracter local, aunque sin éxito.

 

En el siglo XVIII empezó decadencia del Imperio Otomano. La debilidad de la centralización creó posibilidades a los feudales albaneses en el servicio del Sultan a fortalecerse del punto de vista económico, político y militar. Con el pasar del tiempo ellos se transformaron en gobernantes medio autónomos en sus territorios feudales. Tales eran los principiados de Shkodra y de Janina bajo el dominio de Ali Pasha Tepelena. En el año 1822 el gobierno de Sultan sometió con violencia ambos los principiados. A partir de este año hasta el 1912 empezó un gran movimiento popular conocido como período de Nacimiento Nacional.

 

Golpeando por la crisis balcánica de los años 1870, el imperio otomano, al principio, aceptó la autonomia de las regiones balcánicas. Más tarde, luego de la guerra con la Rusia, con el pacto de San Esteban (1878) se veía obligado a aceptar que, muchas regiones albanesas pobladas por albaneses pasarán bajo la administración de otros estados balcánicos. Esta decisión puso en interrogativo la existencia de la nación albanesa. Del otro lado, la perdida del ejército otomano en la guerra ruso-turca en los años 1877-1878, dio lugar a la difusión de algunas ideas disidentes tipo: reconocimientos de los derechos nacionales de las minorías, proclamación de la constitución, descentralización del poder, etc., las cuales se habían expresado también antes, empezando de la segunda mitad del siglo 19, principalmente por los liberales turcos inmigrados en Europa.

 

Así, en el año 1878 fue creada en Kosovo, “La liga de Prizreni”, como una alianza de las fuerzas políticas para defender el país de los estados balcánicos que querían dividirlo y a su vez del imperio otomano. Trámite algunos memorandos, la Liga se dirigió a los grandes estados europeos y al Sultán, exigiendo la independencia de Albania.

 

El Congreso de Berlín no consideró las peticiones de la Liga. No obstante, en 1881 se crea el Gobierno Temporáneo Albanés, que operaba en los territorios albaneses. Este hecho, enfadó muchísimo el Sultán que mandó un gran ejército poniendo fin a esta organización política de los albaneses. Bajo la influencia de las ideas del renacimiento europeo y de los movimientos del Europa (como el Movimiento Carbonara en Italia), los nuevos liberales turcos (estudiantes y oficiales) crearon grupos revolucionarios clandestinos, también en Estambul. El más conocido de estos grupos era “Unión Progreso” formado por los estudiantes de la escuela de medicina de Estambul en 1908. Estos grupos se conocieron en la opinión con el nombre de los Jóvenes Turcos pensando que, por este trámite ellos servirían mejor a la causa de la Independencia de Albania.

 

Como se sabe, en 1902 los Jóvenes Turcos se reunieron en Paris para definir la estrategia que tenían que seguir para derrumbar el régimen de Sultán. En dicha reunión participaron muchos patriotas albaneses, entre ellos Ismail Qemal, diplomático albanés, quien 4 años más tarde levantaría la bandera de Albania, en el día de la Independencia. 

 

Aprovechando de esta situación los albaneses organizaron en la ciudad de Monastiri el Congreso de la Lengua Albanesa, en noviembre de 1908, el cual decidió entre otras cosas el uso del alfabeto latino y la unificación de la lengua. Fue permitido, también la apertura de las escuelas en albanés. Los otros países balcánicos aprovecharon más. Serbia ganó la Independencia, después del Congreso de Berlín, mientras que los búlgaros lo lograron en el mismo año.

 

Los pueblos que quedaron libres de la tutela otomana reivindicaron su territorio. Fijando las fronteras por grandes potencias, otros países balcánicos continuaron querellándose por las fronteras que tenían, en forma indefinida. En 1912 el imperio otomano atacado por Italia había tenido que ceder a está, lo que le quedaba de soberanía sobre los territorios de Trípoli y Cirenaica, en la costa norte de África. Esta humillante derrota alentó a las naciones balcánicas sobre las posibilidades de salir victoriosas sí atacaban sus antiguos opresores. Los albaneses participaron activamente en la Liga Balcánica.

 

En el memorando del 1911, que los albaneses enviaron a Sultán pedían la Independencia del Pais. El Imperio Otomano aceptó solo una parte de los pedidos y solamente para el norte del país, cosa que enfadó muchísimo a la población. Mientras tanto, otro peligro era inminente para los albaneses: la división del país por los estados vecinos. El peligro se hizo más grande durante las guerras balcánicas cuando en octubre 1912 los ejércitos serbios y montenegrinos pasaron las fronteras albanesas y siguieron las incursiones en el interior.

 

De frente a esta situación los patriotas albaneses reaccionaron con inteligencia y decisión. Ellos se reunieron en la ciudad de Vlora, en el sur de Albania actual y decidieron distanciarse definitivamente del Imperio Otomano y proclamar la Independencia. En el mismo tiempo se estableció el Gobierno Nacional con Ismail Qemali, como Primer Ministro. Así, luego de una larga y difícil trayectoria, luego de una lucha de 5 siglos, el pueblo albanés ganó su Independencia. La perdida definitiva del Imperio Otomano por la coalición balcánica hizo que se reunieran a Londres los representantes de las grandes potencias para definir las fronteras de los países balcánicos. Se trató aquí, también el problema albanés. Como se sabe, la Conferencia se transformó en una arena de combate entre las grandes potencias y los países balcánicos a causa de los intereses contrarios.

 

La Conferencia de Londres reconoció a Albania como Estado Independiente, pero le sacó arbitralmente territorios. Este hecho fue la injusticia más grande hacia el pueblo albanés, una injusticia por la cual estamos sufriendo y pagando hasta hoy en día y la última prueba de este hecho fue la guerra feroz en Kosovo.

 

El Gobierno de Ismail Qemali luchó en la arena internacional por el reconocimiento de las fronteras legítimas de Albania. Este gobierno se debilitó mucho por las luchas internas para el poder. Cuando empezó la primera guerra mundial, Ismail.Qemali renunció y emigró del país.

Se pensó establecer una monarquía y se ofreció el trono al Príncipe alemán Wilhem Zu Wied, en 1914 que visitó el país, pero luego se reiteró al iniciarse la primera Guerra Mundial, durante la cual Albania permaneció invadida. Durante esa Guerra, en los territorios albaneses se confrontaron los ejércitos griegos, italianos y austro-húngaros. La Conferencia de Vérsales no solucionó el problema hasta que en el año 1920, cuando logró reunirse el Congreso Nacional para el establecimiento de un Gobierno Nacional y en diciembre de ese año, con la ayuda de Inglaterra, Albania fue admitida en la “Liga de las Naciones” con las fronteras que tiene hoy.

 

Los años 1920-1924 se caracterizan por una guerra interna para el poder político. Las fuerzas liberales albanesas, lideradas por el obispo ortodoxo Fan S. Noli, gobiernan el país entre 1920-1924, hasta que una revuelta popular encabezada por el líder conservador Ahmet Zogu asume el poder. Ahmet Zogu, representante de la oligarquía feudal fue  Presidente de Albania entre 1925-1928  y después, acordado el establecimiento de la monarquía, pasó a ser Zogu I, entre 1928-1939. Durante esta época su régimen autoritario fue apoyado por el Gobierno Italiano que había declarado a Albania como su Protectorado. En el año 1939, Zogu exigió liberarse de la tutela italiana, y por consecuencia los italianos ocuparon militarmente a Albania y su corona fue entregado a Víctor Emanuele III. El rey Zog huye a Grecia y después a Egipto. El falleció en exilio.

 

Durante la Segunda Guerra Mundial a la cabeza de los guerrillas estaba el Partido Comunista. Había dos grupos: los comunistas y nacionalistas. En 1943 los comunistas rompieron un pacto y lucharon no sólo contra los ocupadores, sino que también contra los nacionalistas. En 28 de noviembre de 1944, el pueblo albanés reconquistó de nuevo la independencia y en 1946 Albania se proclamó República Popular y el Partido Comunista como el único partido.

 

Pero, la República establecida no fue la por la cual luchó y murió el pueblo albanés. Gradualmente en Albania se instaló una dictadura de la más dura del Europa. El dictador Enver Hoxha apoyado por los factores internacionales de este período estrechó lazos con la ex Yugosllavia, con la ex Unión Soviética, etc, rompiendo con estos gobiernos, cada vez que se ponía en el peligro, su poder.

En las condiciones de un terror y una dictadura sin precedentes, a una economía que durante 45 años consecutivos había aplicado el postulado “desorganización organizada de manera más perfecta” llegamos en el año 1990 cuando el Este Europeo había comenzado los cambios. El Gobierno comunista en los años 90 se encontraba bajo a una presión externa e interna que exigía cambios, presión que se iba en aumento.

Albania, como también otros países, se salvó de una catástrofe segura. Cuando, hace diez años, nadie aún había logrado digerir la caída del Muro de Berlín, un hecho impredecible que coronaba el colapso del comunismo en Europa, otro suceso no menos inconcebible dejaba boquiabiertos a miles de telespectadores en todo el mundo: con la caída del sistema dictatorial media secular en Albania, el último régimen estalinista en Europa llegaba a su fin. Contestando una declaración del dictador albanés que Albania “no es ni Este ni Oeste”, gritando en las calles del país “Queremos que Albania sea como toda Europa”, la juventud albanesa en julio de 1990 hizo caer el Muro de Berlin en Tirana. El slogan, “Queremos que Albania sea como Europa“ se convirtió en motivo para derrocar la dictadura y construir un país nuevo. De este modo la juventud albanesa, empezó y siguió su batalla para la Europa, al fin del siglo pasado.

 

En esa Navidad increíble de 1990, cuando los estudiantes albaneses empezaron las demostraciones en las calles, todo se dio con una rapidez que parecían irreales. Tan irreales como habían parecido, unos meses antes, el desmantelamiento de la Cortina de Hierro y los cambios de régimen en Rumania, Hungría, Polonia y en Alemania Oriental, transiciones en su mayoría relativamente pacíficas, salvo de Rumania. Luego de la caída de la Cortina de Hierro, la Unión Europea era el principal apoyo de las democracias de los países de Este.

 

El gran cambio histórico del país.

 

En diciembre de 1990 fue creado el primer Partido de la oposición. En marzo 1991 se realizaron las primeras elecciones generales que fueron ganadas por el partido comunista. El país pasó por un período de inestabilidad política débito a las huelgas masivas y la oposición del todo el pueblo, hasta en el marzo 1992, cuando se realizaron las segundas elecciones. Por primera vez después de casi 50 años llegó al poder el Partido Democrático, el primer partido de la oposición.

 

Actualmente, en Albania los partidos políticos ejercen libremente sus funciones y el pueblo que hace poco años vivía en censura y tenía miedo de hablar consigo mismo, tiene el mayor numero per. capita, en lo que se refiere a las revistas y los periódicos. La plena libertad religiosa ha liberado al país de mala sombra, del único país ateo en el mundo durante la dictadura. El cambio más profundo y más grande que ha ocurrido en Albania de su transición, de la dictadura al reino de la libertad, es en el terreno de los derechos humanos. La libertad y los derechos humanos están garantizados para todos los ciudadanos independientemente de su origen y nacionalidad.

 

Los cambios operados en Albania en los últimos años son verdaderamente grandes, pero yo pienso que, aun mayores son los cambios ocurridos en la filosofía del pueblo. Las sociedades post-dictatoriales manifiestan una serie de síndromes de adopción social que se pueden considerar como la patología de la transición. Entre estos síndromes, la más propagada es la de la euforia que crea la libertad durante esta primera fase, seguida por la psicología de la desesperación, con la desilusión y la falta de la seguridad.

 

Personalmente, quisiera señalar que si hay alguna lección que aprenda de los últimos eventos que hemos pasado en Albania, y en otros países del Europa del Este, especialmente durante la última década, es que la libertad no es simplemente la ausencia de represión, y que el colapso de una sociedad cerrada no lleva automáticamente a una sociedad abierta. Por eso, estas síndromes en el terreno de la psicología tienen siempre su precio en punto de vista nacional, político, social y económico.

El abuso hecho de la palabra “libertad”, es el abuso de la palabra “democracia”. La libertad es como el aire. La gente lucha por el, sólo cuando se ven privados de el. Cuando está allí, lo dan por sentado. Pero, en otro aspecto, la libertad es muy diferente, si no se la cuida y no se la protege, tiene una tendencia a desaparecer.

 

En el caso de Albania, después del año 1992, con la caída del sistema dictatorial media secular, la sociedad albanesa comenzó a dar respuestas afirmativas a favor del cambio. El desafío de articular ese cambio fue asumido por el gobierno desde el comienzo de su gestión. Se definió una estrategia de cambio que apuntó a la construcción de una sociedad abierta, democrática, dinámica y equitativa. Pero la aceptación del cambio sin embargo no es aún suficiente. Es necesario profundizar de un modo aún más expresivo esa actitud en todos órdenes de la sociedad, a fin de que ésta, realmente tome en sus manos la construcción de su destino en estos nuevos tiempos de la transformación global del mundo

 

Todos pueden cambiar después que ha llegado una crisis. Pero cambiar sin una crisis es lo que un buen liderazgo y una buena administración son capaces de hacer. Para entonces no hay otra opción que el cambio. Por lo general, actuar solamente después que la crisis ha surgido significa que los cambios necesarios son muchos más dolorosos de lo que habían sido, si la nueva situación hubiera sido comprendida y las adaptaciones necesarias se hubieran hecho antes de que llegara la crisis.

Por eso, después de las elecciones, para reconstruir la economía que estaba en un profundo coma, para ganar el tiempo perdido, para construir la sociedad democrática de libre iniciativa, Albania y los albaneses a través de su gobierno eligieron el camino más doloroso y más difícil: la terapia de choque y una profunda reforma institucional y política.

           

En Albania se está desarrollando un proceso irreversible de transformaciones democráticas en todos los sectores: política, economía, estructura del estado, relaciones dentro y fuera del país etc. Los cambios son grandes y rápidos y tienen una gran importancia no sólo para el país, sino que también para toda la Nación albanesa.

 

Los últimos años del siglo pasado quedarán señalados, por muchos motivos, como un momento clave en el proceso de democratización e integración de Albania. Es el momento en el cual las reformas planteadas tienen como objetivo principal integrar el país con Europa.

 

El éxito en la reforma legislativa sancionó por primera vez el pluralismo político, la diversidad de la propiedad y la división del poder en: legislativo, ejecutivo y judicial. Asimismo, la aprobación de la reforma constitucional en 1998, la puesta en marcha de la reforma educativa y de la autonomía universitaria, la caída del ritmo inflacionario, ofrecen dimensiones expresivas de ese país en proceso de reformas modernas.

 

Para materializar la reforma macro-económica el gobierno albanés ha firmado el acuerdo correspondiente con el Fondo Monetario Internacional, el cual ha aportado ayuda consultativa y técnica en el control de la inflación y en la liberación de los precios de las mercancías y servicios. Durante todo este período ha dado valiosos consejos en establecer correctas relaciones macro-económicas, así como en el sistema de impuestos de créditos y tasas. Las políticas de estabilización incluyendo una estricta política monetaria, despidos en el público, y reducción de los servicios sociales, ha mejorado la situación fiscal del gobierno y redujo la inflación en un 1 % y la tendencia es de bajar.

 

Entre las medidas económicas llevadas a cabo por el gobierno en los últimos años están las leyes acerca de la actividad económica de las empresas con participación extranjera, la ley sobre la defensa de la propiedad privada y la privatización, la ley sobre la creación de la Agencia para las inversiones extranjeras, y la ley sobre las sociedades. En Albania se ha llevado a cabo la privatización de la tierra cultivable, el comercio, los servicios y el transporte y la mayor parte de las empresas pequeñas y medianas. Este proceso sigue todavía y está previsto de extenderse también a las grandes empresas así como en el servicio telefónico, de agua, energía eléctrica etc.

 

Sin embargo, diez años después del fin del régimen las cifras de la economía hablan de que Albania está realizando una transición difícil hacia una economía de mercado más abierta.

 

Todo estos indicadores señalan que Albania se ha puesto en marcha hacia una etapa de crecimiento. Así que, Albania hace una década, que sigue el camino de la democracia pasando una transición difícil y transformándose exitosamente hacia una nueva sociedad.



            

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