Rol Multilateral de la Diplomacia Preventiva

 

Por Manuel Morales Lama

  Cuando el entorno internacional coincide en organizar acciones diplomáticas con vocación estratégica, tiende a la prevención de los conflictos de cualquier índole, al equilibrio entre las posiciones, y a la progresiva adecuación entre los distintos intereses. En tal sentido, conviene señalar que la inclusión formal en el lenguaje internacional del concepto diplomacia preventiva es relativamente reciente. Fue en el Programa de Paz propuesto por el entonces Secretario General de la ONU , Boutros Boutros-Ghali, en 1992, donde el término diplomacia preventiva adquirió una amplia difusión y la debida importancia a escala global. Debe tomarse en cuenta, sin embargo, que en la actualidad con determinadas reformulaciones que acentúan sus matices y otras ejecutorias que amplían su campo de competencia, ciertos autores contemporáneos proponen denominarle “acciones preventivas”. Circunscribiéndose entonces el término diplomacia preventiva a las acciones específicas que corresponden conceptualmente a la diplomacia.
   La función de la diplomacia preventiva tiene hoy la evidente finalidad de prevenir -entre otros fundamentales asuntos- los peligros del enfrentamiento, de las rupturas, y de los abusos del predominio, y en particular, prominentemente, prevenir las actuaciones precipitadas y agresivas. La diplomacia preventiva tiene de igual manera el propósito de ser una herramienta dedicada a erradicar las raíces profundas y, a veces complejas, que caracterizan a los conflictos. Es un proceso a largo plazo, que se aplica en tres áreas: las causas estructurales de los conflictos, la capacidad institucional de tratar las tensiones y la búsqueda de soluciones específicas en el marco de países concretos. De este modo, el asunto principal es fortalecer la paz y la seguridad, y, en ese sentido contribuir a la comunicación entre los diversos actores que inciden de alguna forma, pero significativamente, en tal escenario.
  Para alcanzar el objetivo de la diplomacia preventiva, es decir evitar una crisis, suele ser necesario tener en cuenta tres acciones específicas: tratar de establecer un clima de confianza mutua entre las partes en controversia (potenciales, actuales o pasadas), mejorar los sistemas de investigación y reforzar los mecanismos de alerta temprana encargados de determinar la existencia o no de una amenaza para la paz, y si la situación lo requiriera, utilizar el despliegue preventivo de las fuerzas de las Naciones Unidas, a solicitud de las partes interesadas, para evitar ataques fronterizos y prevenir hostilidades dentro del propio país.
   Téngase presente que en el contexto de la prevención de conflictos, sostiene J. Sedky Lavandero, deben tomarse en cuenta aspectos que corresponden al desarrollo de las naciones en cuestión, como son: una oportunidad para reforzar los pilares que sostienen la paz, tales como la democracia, el fortalecimiento de las instituciones, elevar el nivel educacional, económico y social de la población y en tal sentido promover y apoyar la capacitación en áreas específicas que faciliten ese objetivo. De esta manera, las organizaciones internacionales y las ONG pueden incrementar el papel de la sociedad civil. El punto clave es comprender que las señales de aviso (ostensibles violaciones de derechos humanos, falta de democracia, falta de distribución de recursos, entre otros), deberían ser tomadas muy en cuenta. Es importante tener presente que esos aspectos que corresponden al desarrollo, pueden contribuir a prevenir, en determinada medida, el conflicto o, por lo menos, a disminuir su intensidad. Esto deriva de la noción de que las acciones en esa dirección son una inversión en la sociedad misma y en la creación y fortalecimiento de instituciones que, por lo tanto, podrían incluso sobrevivir a la destrucción física que provocan los conflictos armados.
  Cabe puntualizar que la solución de conflictos implica algo más que efectuar acciones diplomáticas por parte de representantes de Estados y Organismos Internacionales. Esta tarea cuestiona a toda la organización, las formas de trabajo y la ética y la eficacia de la cooperación internacional. Precisa fortalecer los niveles de educación y económico de la población y las organizaciones locales, entre otros aspectos básicos. Y sobre todo, necesita tiempo (H. Schneider).

  Si bien determinados aspectos del tema, entre ellos los concernientes a la política exterior y a la diplomacia bilateral, fueron tratados en un trabajo titulado Desafíos de la Diplomacia Preventiva , que es parte del contenido de la obra Temas de Relaciones Internacionales, que editó el Instituto del Servicio Exterior Manuel María de Peralta, del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica, contentivo de una selección de artículos y otros trabajos académicos de la autoría de quien suscribe, es indudable que, por su amplitud e importancia, el tema de la Diplomacia Preventiva amerita ser tratado en artículos posteriores.  

            

El Autor es Premio Nacional de Didáctica, Diplomático de Carrera y Actual Embajador  de Republica Dominicana en Brasil
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